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Los sistemas del cuerpo humano explicados para niños: digestivo, respiratorio, circulatorio y nervioso
Publicado el August 11, 2026

Los sistemas del cuerpo humano explicados para niños: digestivo, respiratorio, circulatorio y nervioso

Qué hace de verdad cada órgano, por dónde pasan la comida y el aire, y las preguntas que todos los niños acaban haciendo.

Pídele a un niño de nueve años que nombre órganos y normalmente dirá corazón, cerebro, pulmones, estómago… y ahí se queda. Pregúntale para qué *sirve* cada uno y cómo trabajan juntos, y la pausa llega mucho antes.

Esa es la dificultad real del cuerpo humano en primaria. Los nombres son la parte fácil. Lo que cuesta más es entender que los órganos no trabajan solos: trabajan en equipo, y cada equipo tiene un trabajo.

Qué es de verdad un "sistema" del cuerpo

Un sistema es un grupo de órganos que comparten una misma tarea.

El estómago no digiere la comida él solo. Es una parada de un recorrido que empieza en la boca y termina en el baño, y cada órgano de ese recorrido tiene su función. Juntos son el sistema digestivo. Y pasa lo mismo con la respiración, con la sangre y con todo lo que controla el cerebro.

Por eso "apréndete los órganos" es la instrucción equivocada, y "sigue el recorrido" es la correcta. Un niño que sabe contarte por dónde pasa un trozo de manzana, en orden, entiende más que uno capaz de recitar quince órganos sin ningún orden.

Estos son los cuatro sistemas que se estudian en primaria, cada uno como un viaje.

El sistema digestivo: el viaje de la comida

La comida hace un único recorrido largo por el cuerpo, y en cada parada le pasa algo.

  • Boca — los dientes cortan y trituran; la saliva empieza a deshacer la comida antes incluso de tragar
  • Esófago — empuja la comida hacia abajo apretando, como cuando exprimes un tubo de pasta de dientes
  • Estómago — una bolsa elástica que lo mezcla todo con unos jugos muy fuertes hasta hacer una papilla
  • Intestino delgado — donde el cuerpo coge de verdad las vitaminas y la energía de la comida
  • Hígado — ayuda por el camino: limpia la sangre y fabrica un jugo que deshace las grasas
  • Intestino grueso — recoge el agua que queda y prepara el resto para salir

El intestino delgado es el que sorprende a todo el mundo. Estirado mediría unos seis metros: más que tres niños tumbados en fila, uno detrás de otro. Está enrollado en la barriga precisamente porque no cabe de otra manera.

El sistema respiratorio: cómo entra el aire

  • Nariz — los pelillos y los mocos filtran el aire y lo calientan al entrar
  • Tráquea — un tubo con anillos duros, como la manguera de una aspiradora, para que no se aplaste
  • Pulmones — dos bolsas esponjosas que cogen el oxígeno del aire y sueltan el aire usado
  • Diafragma — un músculo plano debajo de los pulmones que baja para que entre el aire y sube para que salga

El diafragma es la pieza de la que casi ningún niño ha oído hablar, y es la que hace el trabajo. No respiras *con* los pulmones tanto como *hacia dentro* de ellos. Y aquí va el detalle que siempre funciona: el pulmón izquierdo es más pequeño que el derecho, porque tiene que dejarle sitio al corazón.

El sistema circulatorio: el servicio de reparto

  • Corazón — un músculo del tamaño de tu propio puño, en el centro del pecho y un poco hacia la izquierda
  • Vasos sanguíneos — las arterias llevan la sangre desde el corazón y las venas la traen de vuelta

La sangre es una furgoneta de reparto que no para nunca. Deja oxígeno y comida en cada rincón del cuerpo, recoge la basura y vuelve a por más. Tu corazón late unas 100.000 veces al día haciéndolo, también mientras duermes.

El sistema nervioso: los cables

  • Cerebro — el jefe: piensa, recuerda, siente y da las órdenes
  • Médula espinal — un cable grueso de nervios que baja por dentro de la columna
  • Nervios — hilos finísimos que llegan hasta la punta de los dedos de las manos y los pies

Los mensajes viajan por los nervios a más de 100 kilómetros por hora. Esa velocidad es la que hace que la primera pregunta de la sección siguiente tenga una respuesta tan satisfactoria.

Las preguntas que los niños hacen siempre

¿Por qué apartas la mano antes de sentir el dolor?

Porque tu mano no espera al cerebro. Al tocar algo muy caliente, el mensaje sube por los nervios hasta la médula espinal, que devuelve un "¡aparta!" sin consultar con nadie. El cerebro se entera un instante después: por eso notas el dolor *después* de haberte apartado. Ese atajo se llama reflejo, y existe porque una fracción de segundo importa cuando algo te está quemando.

¿Cuántos órganos tiene el cuerpo humano?

Unos 78, según quién cuente y cómo de pequeña sea la pieza que uno esté dispuesto a llamar órgano. Solo cinco son imprescindibles para vivir: cerebro, corazón, pulmones, hígado y riñones. Esa distancia entre 78 y 5 suele resultar más interesante para un niño que cualquiera de los dos números por separado.

¿Cuál es el órgano más grande?

La piel. Es fácil olvidar que cuenta, pero es un órgano como los demás y es más grande que todos los otros juntos. El más grande de *dentro* del cuerpo es el hígado.

¿Por qué el corazón late más rápido cuando corres?

Porque tus músculos están gastando oxígeno a toda velocidad y necesitan que la sangre llegue más a menudo. El corazón no se está asustando: está acelerando la furgoneta de reparto porque los pedidos han crecido. Por eso también respiras más deprisa, para que entre más oxígeno que la sangre pueda llevar.

¿Qué es el hipo?

El diafragma dando un salto sin avisar. Ese tirón repentino mete aire de golpe, la garganta se cierra encima y el ruido es el resultado. No pasa nada: el músculo simplemente ha dado una sacudida.

¿Por qué suenan las tripas?

El estómago y los intestinos aprietan también cuando están vacíos, y sin comida dentro solo hay aire y líquido que mover de un lado a otro. El ruido es eso, resonando en un sitio que da la casualidad de que está hueco.

Cómo enseñarlo de verdad en casa

Un recorrido por sesión. Sigue la comida, o el aire, o la sangre, de principio a fin y en voz alta. Un sistema y para. Cuatro sistemas en una tarde es la manera segura de que no se quede con ninguno.

Pídele que te lo explique señalando. ¿Por dónde pasa primero la manzana? ¿Y después? Señalarse el propio cuerpo mientras lo dice hace más que cualquier dibujo, porque convierte una lista abstracta en un sitio concreto que puede volver a encontrar.

Deja que trabajen los datos que sorprenden. Seis metros de intestino delgado. Un pulmón izquierdo que se encogió para dejar sitio al corazón. Cien mil latidos al día. El niño se queda con el dato y se lleva el órgano detrás.

No corrijas el vocabulario demasiado pronto. "El tubo de la comida" está bien antes que "esófago". La palabra ya llegará cuando la idea esté firme, y entonces se quedará mejor.

Dónde practicarlo

Hemos hecho un cuerpo humano en 3D que se puede girar y tocar exactamente para esto: eliges un sistema, ves iluminarse el recorrido y tocas cualquier órgano para saber qué hace. Cuando ya se sepan los nombres, hay un juego de "¿dónde está?".

Para practicar por escrito y por edad, los ejercicios de naturaleza trabajan el cuerpo a lo largo de varios cursos: 7 años, 8 años y 9 años. También hay fichas de naturaleza imprimibles si preferís trabajar en papel.

Y si estáis con la parte de clasificación del temario, los cinco grupos de vertebrados es el artículo hermano de este: la misma idea, aplicada a los animales en vez de a los órganos.